Una decepción.
Es un hotel "viejo", que se ve y huele viejo.
El personal muy atento (es lo único bueno) Eso y el aire acondicionado, cierto.
El resto, mal. Muebles antiguos, olor a rancio (y si le sumas la humedad, el efecto es nefasto), La colcha se veía "con experiencia", el armario casi se cae...
También el baño era muy viejo. El desayuno, sólo un café y un bollo.
Además, en la zona no se aparca demasiado fácil.
En resumen, no repetiré